
Un punto muy valioso se quedó este fin de semana en la Agrupación gracias al enorme esfuerzo de un San Juan que creyó hasta el final y obtuvo una merecida recompensa. El duelo frente al Picassent fue intenso, vibrante y con alternativas constantes, un partido que mantuvo en vilo tanto a la pista como a la grada.
El encuentro comenzó con dominio claro del cuadro valenciano, que acumuló las primeras ocasiones. Oihan sostuvo al equipo con varias intervenciones de mérito que evitaron el gol visitante. Pese al empuje del Picassent, los verdes también dispusieron de opciones claras para abrir el marcador: Gorraiz, Arkaitz y Marco pudieron adelantar a San Juan, pero el portero visitante, Randy, se mostró muy seguro. En los minutos finales, el Picassent volvió a adueñarse del ritmo y rozó el 0-1, pero Salva apareció providencial para sacar un balón bajo palos justo antes del descanso.
La segunda mitad comenzó con un ritmo fulgurante. A los dos minutos, Gorraiz aprovechó un rechace dentro del área para firmar el 1-0, desatando la euforia local. La alegría, sin embargo, duró poco: apenas un minuto después, un balón largo del portero valenciano acabó en el 1-1. Ese gol dio alas al Picassent, que subió una marcha más y comenzó a generar mucho peligro. El 1-2, llegado en el minuto 27 con un gran disparo, reflejaba su dominio. Antes, Carlos había tenido una ocasión clarísima para adelantar de nuevo a los verdes, pero su remate no encontró portería.
Con el viento en contra, tocaba remar. Y San Juan lo hizo. Tras un par de minutos de desconcierto, los de Iker Toro dieron un paso adelante, acumulando ocasiones y empujando al rival hacia su área. El Picassent, con juego de pívot, también dejaba claros avisos. En ese ida y vuelta frenético llegó el premio: una gran combinación ofensiva acabó con un pase magistral de Jontxu para Arkaitz, que definió con frialdad en el mano a mano para poner el 2-2.
Quedaban cinco minutos y el partido entró en una fase completamente descontrolada, sin defensas y con llegadas constantes en ambas áreas. Primero, el capitán visitante envió al poste un balón con todo a favor. Poco después, Oihan sacó un paradón determinante. Tuñón dispuso de las dos últimas para San Juan, pero el cansancio le impidió elegir la mejor opción.
El último minuto fue de máxima tensión. El Picassent lo intentó con todo, pero la defensa navarra y un seguro Oihan aguantaron los dos últimos remates visitantes. El choque concluyó con un valioso 2-2 que se celebró como una victoria en la pista y en la grada.
Así lo analizó Iker Bizkai: «El punto me parece justo. Para mí, los dos mejores del partido han sido Oihan y Randy. A partir de ahí, dominio y ocasiones parejas, aunque es verdad que quizá ellos juegan mejor y, con la alternativa de las superioridades con el portero, te embotellan y sufres mucho. Quiero agradecer a los chicos el esfuerzo de hoy: se han vaciado y, con balón, han estado muy bien. Los cachorros han estado terribles; Arkaitz ha marcado y me alegro por él. Que un punto llegue gracias a alguien como él y a los de abajo me enorgullece aún más, porque aquí se demuestra lo que somos y el talento que hay en la base. La metodología del club y los entrenadores siempre da sus frutos. Semana jodida la que nos espera. Si no hago mal las cuentas, tenemos siete bajas y el domingo tenemos un partido muy duro. Toca Albelda, y allí doble peligro. Veremos cómo hacemos para llegar en las mejores condiciones y con una idea en mente: no perder sería importante; ganar, sería la hostia».
