Ajedrez. El equipo da un impulso en División de Honor. Crónica del encuentro.

San Juan «A» – Zornotza: 3 – 1

Extraña tarde en las piscinas, con alguna escena poco agradable. Nuestros rivales no habían llegado a las 16:00 y el árbitro decidió poner los relojes en marcha. En mi tierra se suele esperar lo que haga falta para comenzar, sobretodo cuando los rivales vienen de lejos en una tarde lluviosa… y además, es la primera vez que vienen. No obstante, también es cierto que en mi tierra nunca hay árbitros en esta competición, así que entiendo que sea diferente.

Cuando los rivales llegaron, con 20 minutos de retraso, yo estaba esperando en el bar, con lo que no estaba presente en el altercado sucedido. Parece ser que nuestros adversarios comenzaron a jugar y el árbitro les advirtió que debían completar el acta antes de hacer ninguna jugada. Cuando yo llegué el ambiente parecía un poco alterado y el árbitro estaba reajustando el tiempo en todos los relojes y retrocediendo jugadas. Yo no entendía nada, pero bueno, en poco nos pusimos a jugar tranquilamente. Mi rival se disculpó y me explicó que habían estado dando vueltas por Pamplona y yo todavía no sabía qué repámpanos había pasado. Creí que lo correcto era dejar correr el tiempo en mi reloj y en la jugada 4 ya estábamos igualados de tiempo (no tuve paciencia de dejar pasar los 20 minutos en la jugada 1 😆 ). Ambos echamos en falta esos minutitos en la parte final de la partida.

Luis Javier Arias – Roi Reinaldo (SAN JUAN) 0 – 1: Fue una siciliana. De esas sicilianas donde sólo se mueven peones. En la jugada 8 sólo había sacado un caballo. Empecé a temer algún sacrificio temprano de mi rival, pero todavía estaba algo acelerado por su retraso y no quiso dedicar tiempo a calcular cosas raras, sino a montar su esquema. Me hago viejo y ya no me gusta que me ataquen, así que en cuanto pude abrí el centro y empecé una lucha más estratégica. Yo creía que estaba algo mejor en todo momento, pero sólo en los apuros vi la oportunidad. Arias sacrificó una torre a la desesperada, buscando un contínuo que no llegó.

Iñigo Martínez (SAN JUAN) – Pablo Padilla 0 – 1: En la mesa 2, Iñigo, en su línea empezó a correr con peones antes de enrocarse. Estoy empezando a pensar que de pequeño se perdió alguna clase importante, jeje . De todos modos, la posición parecía muy buena. Desde fuera se veían muchas y diversas posibilidades atractivas, pero ninguna era clara, con lo que Iñigo se comió el reloj. Muy pronto ya no le quedaba tiempo y al no poder rematar, todo lo que tenía de menos le pasó factura.

Ceferino Sierra – Borja Zamarbide (SAN JUAN) 0 – 1: Borja me preguntó, antes de la partida. ¿Roi tío, qué juego contra 1.e4, siciliana o francesa? Pensé unos segundos y le recomendé la francesa, a ver si por un día no se mete en «fregaos» de aperturas. Le expliqué que al no estar muy en forma lo correcto era jugar posiciones más tranquilas y menos alocadas. Borja asintió, me dio la razón con ahinco, llegó, se sentó e hizo siciliana, zas!. En fin, partida bastante correcta donde se impuso con pieza de más en un final.

Adrian Leranoz (SAN JUAN) – Jose Albo 1 – 0: Adrian se impuso con blanquitas. Por lo visto le metió un truco que ganaba peón, pero podía habérselo hecho en 2 ocasiones anteriores y no lo vio. En este caso, a la tercera fue la vencida! Adrian por fin vio el truco, ganó peón y la partida le fue muy cómoda.

Un resultado que nos aleja temporalmente del descenso. Tendremos un match importante la siguiente jornada para decidir si luchamos por no bajar o luchamos por intentar quedar de la mitad para arriba.

El equipo B perdió con otro rosco (4 – 0), lo que les sitúa de últimos en la clasificación con bastantes papeletas de descender. No obstante, todavía se puede recuperar la categoría, así que ánimo equipo!

Roi Reinaldo

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