AJEDREZ. EMPATE EN BILBAO Y El «B» ARRANCA» MEDIO PUNTO

A las 12:25 era el toque de corneta para nuestro sábado en la Comunidad vecina. Como es habitual, siempre salimos 10 minutos tarde, provocando que el resto de la jornada estemos apurados y lleguemos tarde a todas partes.

Nuestro punto neurálgico en esta ocasión fue Murgia, un pueblo que nos sorprendió con su vitalidad. La Casa del Patrón resultó ser un lugar bien escogido, aunque un tanto por encima de nuestras posibilidades. Típicos platos minimalistas pero con un sabor magnífico. El número de calorías no parecía suficiente para resistir el envite del Conteneo y lo terminamos pagando en nuestras partidas.

Los del equipo «B» fueron algo más listos. Entrecot de serie para Lizu y Solomillaco para Gallu, pero ni las proteínas les salvaron de una derrota, y eso que Lizu empezó con peón de más por la boina!

Nava – Reinaldo: La primera sorpresa es que no alinearon al primer tablero, Varas. Desconozco la razón pero quizás tenga que ver que la Liga le estaba saliendo bastante mal. Hay que entender que el primer tablero es muy duro, y si eres de los ranking más bajos y te sale mal torneo… puedes recibir varios roscos seguidos que no le gustan a nadie. La partida se desarrolló por cauces conocidos para mí, dentro de una línea bastante secundaria. De hecho, hice una idea de Fedorchuk, un Ca7 que debe ser una ponzoña, pero me acordaba de haberlo visto hace unos años y hoy comprobé que no se había vuelto a hacer, así que imaginaros qué pedazo ponzoña. El caso es que en un momento dado, Nava escogió mal la captura central y ya se puede decir que igualé cómodamente (incluso me veía un poco mejor). Después se debilitó en exceso a su rey, lo cual me animó a conservar las damas a pesar de que la suya se quedó en el centro del tablero. Finalmente mi dama entró por su enroque y fue suficiente para ganar.

Luisda – Arnaez: Otra línea secundaria en el segundo tablero (se estará poniendo de moda). En esta ocasión la posición ya era de doble filo en pocas jugadas y Luisda decidió dormirse en el tablero en la posición clave. Más de media hora pensando una jugada, se aburrían hasta las arañas y el telefonillo de la sala sonaba por agotamiento una y otra vez. Finalmente escogió una línea interesante pero compleja, lo que le obligó a seguir pensando más adelante y, claro, sin tiempo se dejó la fruta, teniendo de defender un final agónico con calidad de menos. Todo apunta que cuando Arnaez le ofreció el empate, Luisda estaba perdido, con lo que casi le arranca la mano para aceptarlo.

.partida Luisda

Sanz – Bayo: El tablero me pillaba un poco lejos, pero llegaban las ondas expansivas de la retahíla de sacrificios que le estaban cayendo al joven Padawan. Son de esas posiciones que si quieres seguir concentrado en tu partida, debes prohibirte mirar, porque tu cerebro empezará a procesar clavadas, descubiertas y redes de mate consumiendo un extra de energía de forma inevitable. Finalmente, cuando Sanz podía poner la guinda en el pastel, se le escapó un remate ganador y terminó dando un jaque continuo para poder sobrevivir. Bonita partida.

Isidro – Sadusea: La partida que menos pude atender. La razón es sencilla… aparte de estar en la otra punta de la sala, cada vez que me asomaba por ahí (yo no me suelo levantar mucho) mi mirada se escapaba al tablero de al lado cual resorte magnético. Puedes elegir, «ponzoñas máximas Isidro» o «ataque desmesurado y caos» en el tablero de al lado. No sé, cada uno que elija su camino a la redención. Parece ser que Isidro se quedó razonable pero finalmente Sadusea entró con una dama y un caballo como Pedro por su casa y atizó un jaque muy molesto.

Finalmente empate a 2. La verdad es que podríamos esperar algún resultado un poco más favorable para luchar por el tercer puesto, pero creo que podemos salir contentos del resultado final. La próxima jornada contra el San Viator, que siempre me ha parecido un equipo duro pero se las arreglan para estar por los puestos de abajo dándole emoción a la cosa.

El equipo «B» fue con un equipo de circunstancias, pero por un momento parecía que la cosa iba a ir bien. Aldave consiguió unas meritorias tablas contra un rival de 300 puntos más (Arnal) y los demás sucumbieron, pese a que Lizu tenía todas las de ganar tras un error en la apertura de su rival

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