Ajedrez: Orvina nos pasa por encima

Jugar al ajedrez es agotador. Para alguien que desconozca este deporte esta afirmación le puede parecer una solemne chorrada, pero al que me responde con semejante contundencia siempre le cuento la misma batalla, aunque realmente hay innumerables ejemplos.

Cuando yo me dedicaba a jugar (unas 120 partidas de 4/5 horas al año aproximadamente) en cada campeonato de 9 días adelgazaba un mínimo de 7 kilos. Nada tiene que ver la alimentación, ya que el que me conozca un poco sabe que un buen chuletón adorna mi plato pocos minutos.

¿A donde voy con todo esto? Ahora ya juego mucho menos (no llego a 30 partidas al año) y lo noto claramente. Siempre que entro en posiciones complejas, mi subconsciente busca calcular líneas con precisión (tal como a veces conseguía hacer antes), mi mente empieza a mezclar variantes, confundir líneas, agotarse rápidamente. El tiempo fluye a velocidades inimaginables y, además, no hago ni una sola jugada buena. Esas fueron mis sensaciones este sábado.

Por eso los jugadores que pasan por lo mismo que yo, terminan jugando partidas mucho más sosas y posicionales, pero yo todavía no me doy por vencido.

Mi rival, como siempre, Garbisu, que juega lo mismo que yo o incluso menos, así que menudo par nos juntamos cada año para medir quién de los dos está peor de forma. Posición muy interesante, sin duda, lástima que nuestra capacidad para encontrar las buenas se vea mermada por años de inactividad, y rápidamente nos encontremos en la jugada 20 con poco tiempo en el reloj (algo que critico en mis alumnos cada vez que lo hacen) y el azar pase a formar parte importante del resultado final, que fue tablas por jaque continuo.

Orvina venció 3,5 a 0,5 en su visita a las piscinas, aunque las posiciones no merecían semejante castigo.

Lizuain contra Cinza, poco antes de dejarse una torre en una clavada de esas que se enseñan en los colegios, tenía una posición muy prometedora de ataque, con alguna continuación bastante potente que le otorgaba ventaja y con una defensa realmente difícil para el orvinero. Raro es en Lizu, que prefirió renunciar al ataque para recuperar un peón envenenado.

Jesús tenía una posición con algo de ventaja, o al menos eso creí ver desde las distancias. Mejor estructura y un caballo razonablemente bueno. Quizás estoy equivocado (es la partida que menos he podido seguir) ya que muy pronto llegó a un final bastante agónico que no pudo defender. Urriza no perdonó en el final de torres.

A mi lado Luisda frente a Mikel Ortega, que también se habrán enfrentado un porrón de veces. La partida estuvo controlada en todo momento por el orvinero, pero con una mínima ventaja. Se llegó a un final de dama de Mikel contra dos torres de Luisda. Parecía ventajoso para Mikel, aunque Luisda, con buen criterio, simplificó para llegar a Dama contra torre y alfil que debería ser tablas. Sin tiempo en el reloj Luisda se dejó un truco y perdió.

No empezamos muy bien la Liga, pero es muy larga, así que ánimo!

 

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