Brazadas de Superación

Nadando hacia nuevas metas

Iñigo Munárriz Collados

Ionan 1

 

“Para alcanzar lo que nunca has tenido tendrás que hacer lo que nunca has hecho”, la cita es de Mireia Belmonte, una de las mejores nadadoras de la actualidad, y es que, la natación se asemeja a la vida, tienes que ir tirando barreras, superando límites y dando pasos, pequeños, pero siempre hacia adelante. Ionan es un chico de 9 años con síndrome de Down y de West, pero sobre todo es un gran nadador. Cada brazada, cada metro de piscina y cada bocanada de aire es una muestra de superación, de algo, que por su condición muchos pensarían que es imposible.

Dentro de la piscina Ionan cuenta con dos apoyos: Peio y Leticia, sus monitores, los encargados de animarle y presionarle, de darle una caricia y exigirle un largo más, los que día a día hacen suya la lucha de Ionan. “Ha costado cuatro meses ponerle las gafas, lo que hice con él es crear un vínculo muy grande el primer medio año”, afirma Peio. Conseguir una rutina es una tarea crucial para el desarrollo de los niños con discapacidad. “El hecho de hacerle venir, de que tenga constancia es muy importante, le tenemos un cariño inmenso.”, declara Leticia con una ilusión manifiesta por su labor, que, como no se cansa de repetir “te aporta muchísimo”. Es la grandeza de la generosidad, reparte felicidad a dos personas al mismo tiempo.

Ionan 2

 

Peio, quizás por haber sido nadador, quizás porque se lleva en los genes, es el encargado de la motivación, de sacar lo mejor de Ionan y lo mejor de sí mismo en cada cita con la piscina. “Esto es un aperitivo de lo que queda por venir, lo mejor está por llegar, Ionan empieza esta primavera a trabajar el mar, aguas abiertas”, asegura Peio con una mirada en la que no cabe la duda.

Los primeros intentos de Ionan en la natación, hace un año y medio, no fueron muy prometedores, tenía miedo ante un medio desconocido como el agua y apenas conseguía separarse de la escalerilla de la piscina. Sin embargo, un largo llevó a otro, y este último a otro más y entonces Peio hizo otro vaticinio de los que solo se hacen cuando se tiene una fe ciega en tú pupilo: “El chaval acabará haciendo cuarenta largos”, aseguró, y el tiempo no le quitó la razón.

Ionan, apenas puede andar pero dentro de la piscina es otro mundo, “Es un medio donde él se siente a gusto, se siente más seguro”, asevera Izaskun, su madre, que ve los progresos de su hijo, con un orgullo que solo una madre puede llegar a sentir por su hijo.

Ionan 3

La vida de un síndrome de Down no es fácil, la sociedad no está adaptada para los niños con discapacidad y el futuro es incierto. “Ionan nos ha enseñado a vivir el día a día, a vivir el momento”, puntualiza Izaskun sobre su manera de afrontar la situación. Una situación contra la que Ionan lucha dos o tres veces por semana, nadando una y otra vez, llegando un poco más lejos, esforzándose un poco más. “Esto es un ejemplo, hay que inculcar a la gente y si Ionan puede, pueden otros cien, esto no tiene precio”, dice Peio.

Ionan y la natación, la natación y Ionan, un dúo, una relación que no ha hecho más que empezar. “Va a llegar a bordear la isla Santa Clara de San Sebastián.”, concluye Peio, porque una vez más, y brazada tras brazada, lo mejor de Ionan está aún por llegar.

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