Duatlón Egües por equipos

Crónica por Mikel Urra

El sábado 13 de abril, se celebró en Sarriguren, el duatlón por equipos
contrarreloj del Valle de Egües. Una oportunidad inmejorable para hacer piña
y presentarnos en sociedad como equipo.

Después de las vacaciones de semana santa, no veíamos especialmente
preparados para estas modalidades. En mi caso, desde la última carrera (3 de
marzo) sin correr ni tocar la bici. Así que estaba claro que tocaría sufrir.

Pero en este caso, había un nuevo aliciente, el esfuerzo no era para uno
mismo, nos esforzábamos por el equipo, así que motivación suficiente para
darlo todo.

El duatlón consistía en 5 km corriendo, 21 en bici y 2,5 corriendo. Las
salidas eran contra reloj por equipos. En el primer sector, entre la emoción
inicial, las ganas de triunfar y los ánimos de compañeros y familiares,
comenzamos a correr a una velocidad de 4 min/km. Aunque había equipos
mejores que nosotros, esto hacía que adelantáramos a varios, y nos
motiváramos aún más.

A continuación, vendría el sector de bici, en el cual tras cambiarnos y
salir juntos de boxes subiríamos hasta Labiano. Aquí Eneko cogería las
riendas del grupo, poniéndose en cabeza y tirando de nosotros, de tal manera
que llegábamos a descolgarnos. La cuestión era intentar exprimirnos a tope,
y las ganas le podían.

A la vuelta, el equipo se creció. Menudos gritos entre nosotros, menudos
ánimos, y como cuesta abajo …, todo corre, nos pusimos en posición
aerodinámica y superando los 70km/h. ¡Eso sí que era bajar motivados!

A toda velocidad y con ese extra de fuerza que da la cabeza, llegamos otra
vez a unos boxes rodeados de gente que verían como nos bajaríamos de la bici
y saldríamos corriendo como patos. Reconozco que es difícil sonreír en esos
momentos que te acabas de bajar de la bici, y el cuerpo todavía no se ha
acostumbrado a correr, pero el montón de familiares se lo merecía.

Respecto a los dos últimos kilómetros, agradecérselos al equipo, que me
animaron, me ayudaron y sobre todo me esperaron, porque a pesar de que
podían haber seguido y mejorar  su tiempo, volvieron a hacer piña para
llegar todos juntos con los brazos en alto y recuperando esa sonrisa tan
importante.
Ahora sí que somos un equipazo. Mila esker.

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