Para quien es amado, su despedida siempre parece prematura. A sus seres queridos les gustaría que estuviera con ellos eternamente.
Por desgracia, la muerte de Mikel Irigoyen Iriarte, presidente de la Agrupación Directiva San Juan durante ocho años y miembro de su Junta Directiva desde 2012, ha llegado mucho antes de lo que todos deseábamos.
Al abandonar su cargo, hace apenas un año, nos hacía partícipe de sus numerosos proyectos. Como hombre inquieto y comprometido con mejorar la vida de los demás, tenía numerosas tareas pendientes.
Sobre todo, quería ocuparse de atender mejor a sus nietos y a su familia, a los que había robado tantas horas por su dedicación a este club. Le echarán muchísimo de menos, al igual que nosotros.
Porque Mikel dejaba una huella profunda en todas las personas que le conocieron. En estos tiempos en que la mayoría se dedica a mirarse el ombligo y a pasar por el mundo de forma hedonista, él nos enseñó a comprometernos con los demás y a trabajar por una sociedad más comprensiva y solidaria.
Quien haya colaborado en la gestión de una organización como la A.D. Deportiva San Juan – Donibane K. E., de la que fue miembro entusiasta desde que nació, sabe que hay que dedicar gran esfuerzo sin esperar nada a cambio.
Mikel no lo escatimó para lograr que esta entidad cuente con la participación de más de diez mil miembros después de más de sesenta años, y continúe proyectándose hacia el futuro.
En San Juan, y en las entidades sectoriales Aedona y Acedyr, trabajó para demostrar que entre lo privado y lo público existen organizaciones impulsadas por personas anónimas que prestan un servicio social inestimable.
Con respecto a la Agrupación, en sus doce años de gestión alentó no pocas mejoras. Algunas visibles, como la renovación de las instalaciones y el cambio hacia un modelo energético sostenible, en el que hemos sido pioneros; y otras menos vistosas, pero igual de necesarias, como la modernización de la gestión o la transformación digital.
Apoyado por las Juntas, la Asamblea, los trabajadores y muchos socios y socias logró que nuestro club alcanzara la situación en la que hoy nos encontramos. Tal como le gustaba decir, orgulloso, “somos la envidia de Pamplona”. No sé si llegamos a tanto, pero creo que, allá donde esté, sí puede sentirse muy satisfecho de todo lo que llevó a cabo.
Y, en especial, a Mikel debemos reconocerle el haber culminado lo que él llamaba “la paz social”. Quería que, más allá de las lógicas discrepancias, el club estuviera guiado por la concordia, que todos pudiéramos acudir a hacer deporte, a celebrar un cumpleaños o a animar a nuestro equipo en un clima de cordialidad y buena convivencia.
Confiamos en respetar y engrandecer su legado. Resulta doloroso saber que ya no nos acompañará para estimularnos y darnos buenos consejos. Pero procuraremos tener en cuenta una de las frases que siempre sacaba a colación cuando surgían dudas sobre qué camino tomar: “¡No os olvidéis que todos somos San Juan!
Carlos Sotelo Enríquez es presidente de la Agrupación Deportiva San Juan