Entrevista a Javier Mediavilla

Javier Mediavilla:

«Ya he negociado que vendré a las cenas y que no me pierdo la Fase de Ascenso»

Javier Mediavilla (07/04/1989) jugó este pasado sábado el último partido con el San Juan. Se marcha a trabajar a Madrid y tiene que dejar el equipo que le hace sentirse especial. Todavía no ha asimilado del todo que deja el equipo, aunque asegura que mantendrá el contacto todo lo posible.

¿Por qué te marchas?

Por trabajo. Me salió una buena oferta de trabajo con la opción de crecer y de poder viajar al extranjero. La verdad es que me apetecía salir de Pamplona. Me da mucha pena porque soy muy PTV, pero era consciente de que algún día iba a llegar. También es verdad que lo iba buscando. Creo que es ahora o nunca.

¿Está siendo difícil?

Sobre todo buscar piso en Madrid está siendo un coñazo, pero tengo bastantes ganas de irme. Además, me voy a Madrid, no a Estonia. Estoy aquí al lado y volveré a Pamplona a menudo.

¿Más duro ha sido despedirte del San Juan?

Sí. Porque aunque llevo dos años que sí que no, voy a echar mucho de menos el día a día y los partidos. Seguiré en contacto a través del grupo de Wassap. Además, ya he negociado que vendré a las cenas, iré a la Fase de Ascenso y al viaje de final de temporada.

Y eso que ya pensaste en abandonar antes.

Es verdad. Estos dos años he tenido problemas de entrenamiento por motivos laborales y sí pensé en dejarlo. Pero al final no lo dejaba ni de coña. Cada vez que estaba una o dos semanas sin poder bajar a entrenar, me entraba el mono. Aunque estuviera mal físicamente.

¿Qué tiene ese vestuario?

El ambiente es acojonante. No es normal. Creo que influye que no haya mucha rotación de gente de un año para otro. Ha habido jugadores que han tenido ofertas de equipos de superior categoría y no han querido marcharse por el ambiente que hay. Cuando eso sucede, es por algo. El San Juan es como una familia. Desde Bebeto, hasta el tesorero, el presidente… todo el mundo está unido. En las cenas estamos todos y todos con muy buen ambiente.

Eso es muy importante para el éxito de un equipo.

Esa es la clave, sin duda, del rendimiento del equipo. Estás siempre a gusto. Nunca he visto una mala cara. Y eso que siempre hay jugadores que juegan menos. He estado en muchos equipos, y creo que todos tienen algo especial, pero en ninguno he vivido este ambiente en el vestuario.

El sábado jugaste tu último partido. ¿Es difícil la despedida?

Antes del partido tenía ese gusanillo, pero me propuse no llorar y lo conseguí a duras penas. Pero es verdad que cuando vi el marcador que marcaba el minuto 90, sentí algo raro. Pensé: “Esto se acaba”. Me está costando asumir que me marcho, que es para siempre, que ya no volveré a jugar en el San Juan seguramente.

¿Vas a buscar algún equipo en Madrid para seguir jugando?

La verdad es que me pica. Además, casi todos los equipos pagan algo. Estaría bien para poder financiarme el piso. No lo descarto. Pero, de momento, quiero asentarme ahí y ver qué ritmo de vida llevo. Tampoco quiero comprometerme y atarme sin saber de qué tiempo voy a disponer.

Cambiando un poco de tema. Has estado en muchos equipos, cuál fue la mejor plantilla con la que has jugado.

Sí, jugué en Jesuitas hasta cadetes, luego pasé a Oberena y debuté en Tercera con 16 años. De ahí marché al División de Honor de Osasuna y después estuve dos años cedido en Oberena y Valle de Egüés en Tercera. Ahora cumplo mi cuarta temporada con el San Juan. La mejor plantilla creo que fue el del División de Honor de Osasuna. Allí coincidí con Azpilicueta, Galán, Torres, Iñaki San Martín, Ekhi, Cisneros… Todos están en Tercera o en superiores categorías. También fue muy bueno el de la selección navarra sub 16. Allí jugué con Azpilicueta, San José, Roberto Torres, Vicuña, San Martín… En la sub 18 coincidí con Echaide, Jokin, Javi Martínez…

¿Te da envidia ver a excompañeros tuyos triunfando?

Claro que da envidia sana. Miras y ves que están viviendo muy bien jugando a fútbol.

El año pasado te proclamaste campeón con el San Juan. ¿Cómo vivisteis esa temporada?

Fue un momento acojonante. Pero durante la temporada no lo vivimos de una manera especial, no fue nada del otro mundo. Fue el más claro ejemplo del “Cholismo “ o “Bebetismo”, fuimos partido a partido. En enero o febrero nos vimos arriba y aseguramos la Fase de Ascenso y entonces peleamos por algo más. Fuimos constantes. En diciembre teníamos una desventaja de 17 puntos con el líder.

¿Cómo fue la Fase de Ascenso?

Fue una experiencia increíble. No era nuestro objetivo y todo el mundo estaba muy ilusionado. Además, al quedar primeros, nos aseguramos dos viajes. El primer día a Madrid llenamos dos autobuses. Fuimos toda la plantilla, amigos, familiares… Fue espectacular.

Y estuvimos muy cerca de subir. Si hubiera acertado Iriguíbel en el minuto 88, ahora estaríamos en Segunda B. La directiva comentaba que si se conseguía, se intentaría buscar la manera de competir en Segunda B.

Ya con el Compostela cometimos una conejada. Aunque creo que nos habrían dado igual. En casa sí les pusimos en más aprietos, pero con la eliminatoria prácticamente resuelta. Era un equipo para ascender y, si no lo conseguían, iban a rodar cabezas. Era un equipazo. El delantero de ellos era una máquina, no había visto nada igual.

¿Habías vivido algo semejante?

Nunca había vivido una Fase de Ascenso. El ambiente es muy bueno. A Madrid fuimos de bulto y salimos por ahí los que no estábamos convocados, porque los convocados tenían toque de queda impuesto por Bebeto. La verdad es que la coges con ganas. En Compostela me tocó jugar y lo vives de otra manera. Lo peor es volver que a las tres de la mañana a casa de Galicia y al día siguiente tuvimos que coger fiesta. Los que más contentos estaban fueron los enfermos del pinchazo, que se pegaron casi todo el viaje jugando.

El San Juan ha ido evolucionando año tras año hasta ser el campeón.

El año pasado dio el salto que necesitaba este club. Hasta el momento, había estado entre los diez primeros y cerca de la Fase de Ascenso, pero no había logrado meterse. Creo que el club necesitaba este salto. Eso da mucha más confianza al equipo. Hace dos temporadas, el balón no quería entrar y ahora hacemos gol con mucha más facilidad. Creo que es mucho cuestión de confianza.

¿Pensabais estar en lo más alto a estas alturas de la temporada?

Ni de coña. Teníamos la ilusión de volver a estar entre los cuatro mejores, pero en ningún momento pensamos en volver a ganar la liga. Pensábamos en permanencia y luego ya veríamos hasta dónde podíamos llegar. Es verdad que se tiene la Fase de Ascenso en mente, pero no pensábamos en esto en absoluto. Esa es otra de las claves. Estamos en un sueño y no nos daremos cuenta de lo que hemos conseguido hasta que no pase. No vamos de crecidos y no nos sentimos superiores. El equipo sigue igual de comprometido que si fuera octavo.

Un ejemplo de la ambición y de las ganas que tiene este equipo es cuando conseguimos asegurar la Fase de Ascenso. En ese momento, Bebeto nos ofreció la posibilidad de que los menos habituales pudieran tener más oportunidades y jugar todos hasta el final independientemente de los resultados. Pero todos estuvimos de acuerdo en buscar el título de liga, aún sabiendo que algunos jugarían menos que otros tomando esa decisión.

Sois el equipo de moda, ya no sólo en Navarra sino en todo el fútbol nacional.

Sí, puede ser. Julen (Alústiza) nos dice que allí en Compostela están flipando. Seguimos sin perder y líderes. Desde luego, detrás hay un muy buen trabajo. Pero nosotros no somos muy conscientes de ello. El ambiente es muy bueno y hacemos el tonto en el vestuario tanto si ganamos como si perdemos.

Quizás no se os valore o se os reconozca lo suficiente.

Tampoco buscamos el reconocimiento. No somos ninguno de nosotros un figura que necesite que se lo digan. Esa es la clave, la humildad. Trabajar igual cuando vas octavo o cuando vas primero. Y disfrutar, que eso es lo importante.

En eso tiene mucha relevancia Bebeto.

Bebeto conoce a todo el mundo y sabe sacar lo mejor de cada uno. Es un tío serio, constante y enfermo del fútbol. Esa es la definición, enfermo del fútbol. Se va a ver partidos de Regional incluso y conoce a todo el mundo.

Entrando en el tema más personal. Eres una persona muy activa en Twitter y no siempre eres muy políticamente correcto, que digamos…

Me gusta crear polémica. Me encanta soltar una bomba y ver cómo se pegan los demás. Pero nunca he tenido ningún problema y ninguna movida. La verdad es que es raro, porque soy un poco bocazas y no me callo. Soy como soy y me gusta expresar mis ideas.

Y entrando en el aspecto profesional, vamos a pedir tu opinión, la de un experto, acerca de la maldita crisis que tanta guerra nos está dando en estos tiempos. ¿Cuáles crees que han sido los motivos de la misma?

Querer abarcar más de lo que se debía. La avaricia ha roto el saco. Sobre todo ha sido eso, la avaricia. Echamos la culpa a políticos, banqueros, economistas… pero me gustaría ver a todos en esas situaciones. Hay mucha economía sumergida en este país y la culpa es de todos.

¿Y tu solución?

La vuelta al sentido común. No es normal que con un sueldo de 20.000 euros hubiera gente que se metiera en casas de 500.000 euros y en coches de 50.000. La economía son ciclos y todo pasará, pero tenemos que volver al sentido común. Pero me da que no será así, que en cuatro años volverá a haber otra burbuja del ladrillo y muchos volverán a especular en construcción.

Desde LaTercera, sólo queda despedirnos de este gran futbolista y buen tipo deseándole la mayor de sus suertes en el aspecto profesional en Madrid. Seguramente, le sigamos viendo en la grada animando a su equipo, el San Juan.

Íntimo con Javier Mediavilla.

Un equipo: Osasuna y Real Madrid.

Un jugador: Ahora mismo Cesc. Yo le convencería para ir al Madrid. Sin embargo, para mí, el mejor es Sergio Ramos y luego Xabi Alonso.

Un jugador referencia: Fernando Redondo.

¿Cómo te definirías como persona?: Extrovertido, alegre y amigo de mis amigos.

¿Cómo te definirías como jugador?: Guarrete y “veterano”. Más táctico que técnico.

El jugador más serio del equipo: Julen Lecumberri.

El más divertido: Mikel Lusarreta. Siempre que hay alguna putada en el vestuario, o ha sido Lusarreta o he sido yo…

 

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