
El Segunda B de fútbol sala de la AD San Juan recibe este sábado a Anaitasuna (19:15) en el Polideportivo de la ADSJ-DKE. Antes del encuentro, el club rendirá un homenaje a Román Sañudo, jugador formado en la casa que, tras casi dos décadas vinculado a la entidad y más de diez temporadas en el primer equipo, colgó las botas hace algo más de un año. A sus 32 años, echa la vista atrás para recordar su trayectoria en el club que ha marcado su vida deportiva.
Una vida ligada a San Juan
Román llegó a la AD San Juan siendo todavía un niño, tal y como relata a la web del club: “Llegué con 12 años, en infantiles. Jugaba en el colegio, en el Sagrado Corazón, y Ramón me vio jugar y me llamó. Hablamos con mi padre y decidimos venir a San Juan. Desde entonces toda mi vida deportiva ha estado aquí, desde los 12 hasta los 30, cuando me retiré”, recuerda.
Durante ese tiempo pasó por todas las categorías del club: infantil, cadete, juvenil y posteriormente los equipos senior, hasta asentarse durante más de una década en el primer equipo de Segunda B.
Entre sus recuerdos de los primeros años aparecen imágenes que forman parte de la historia del club: “Me acuerdo de cuando jugábamos en la pista de fuera, cuando todavía no estaba hecho el polideportivo. Y de las duchas, con los vestuarios a menos tres grados… éramos niños y lo pasábamos ahí, pero tenemos muchas historias”, comenta entre risas.
El peso del vestuario y de la familia del fútbol sala
Uno de los aspectos que más destaca de su etapa en el club es el ambiente que siempre ha rodeado al equipo. “Siempre digo lo mismo: aquí somos una familia. He estado diez años en Segunda B y para mí era como estar en casa con mis compañeros”, explica.
En esa etapa tiene un papel fundamental la figura del entrenador Iker Bizkai, a quien Román considera clave en su crecimiento. “Cuando subí a Segunda B me costó entrar y no jugaba mucho. Cuando llegó Iker vio algo en mí y sacó lo mejor. Empecé a jugar más y a sentirme importante. Además, se involucra mucho, dentro y fuera de la pista, y esa sensación de familia también es gracias a él”, señala.
Trabajo, intensidad y constancia
A la hora de definirse como jugador, Román lo tiene claro: “Creo que he sido un jugador trabajador y constante en el día a día. En la pista siempre he puesto mucha intensidad y defensa, y en la última etapa también he tenido algo de gol. Pero sobre todo me quedo con la intensidad”, afirma.
Durante su etapa en el primer equipo vivió momentos muy diferentes, desde temporadas peleando por los puestos de Play Off hasta otras más complicadas: “Los primeros años el objetivo era casi ganar la liga. Estuvimos dos temporadas segundos y peleando arriba. Luego el nivel fue subiendo y también hubo años más duros, luchando por abajo. Pero también vivimos momentos muy bonitos, como jugar dos Play Offs de ascenso a Segunda, que para nosotros fue un premio”, recuerda.
La cantera, el gran orgullo del club
Román también destaca el trabajo que se realiza en las categorías inferiores del fútbol sala de la AD San Juan. “A nivel de base creo que es de lo mejor que hay. Hay muchos equipos y los relevos se hacen muy bien. Además, muchos entrenadores son gente del propio club y preparan a los chavales para subir al primer equipo con un estilo parecido al nuestro”, explica.
Por ahora, no se plantea seguir vinculado al fútbol sala desde los banquillos. “Creo que tácticamente entendía bien el juego, pero eso de llevar un grupo o comunicarlo desde fuera no me llama tanto ahora mismo. Quizá más adelante”, reconoce.
Este sábado, antes del partido ante Anaitasuna, el Polideportivo de la ADSJ-DKE reconocerá la trayectoria de un jugador que ha crecido en el club y que forma parte de la historia reciente del fútbol sala de la AD San Juan.

